sábado 21 de junio de 2008

Carne de Soya


No frecuento los “bares naturistas”, esas cafeterías donde se sirven diferentes jugos de soya, pasteles de soya, carne de soya y soya. Se que no faltara el que diga que soy un desinformado de mierda, que en esas cafeterías se sirven diferentes productos que benefician la salud, creados con insumos muy variados, que no todo es de soya, tampoco faltará en el que diga que no es justo comparar esas cafeterías con bares, pues son lugares totalmente diferentes, mientras en uno se sirve veneno en el otro se sirve comida sana y buena, a ellos les digo que son unos aburridos y que, seguramente, comen soya.

Como decía no frecuento esos “bares naturistas”, pero por diferentes motivos fui a parar en uno de esos en Jesús Maria. Tomaba un surtido junto a un amigo al que no llamare de ninguna forma pues su nombre no es importante, cuando entro un mendigo algo viejo. Después del acostumbrado discurso, fue mesa por mesa, la mayoría reacciono de forma común, algunos lo ignoraban, otros le daban algo, otros le decían que no tenían, la escena no era conmovedora, Lima te acostumbra a ver cosas como esa, a fuerza de repetición la historia del pobre jubilado enfermo que no puede cobrar pensión por alguna razón X y que, desesperado, decide ir a pedir limosna o a vender caramelos en la calle, deja de ser impactante, se vuelve similar a el ruido de los claxons en las avenidas.

Pero una chica de unos 26 años, hizo que esta historia diera un giro, “Si quiere le puedo invitar algo de comer”, el gesto despertó mi interés, además estaba buena joder.

-¿Qué quiere que le invite?
-Bueno una humita estaría bien- Respondió el mendigo, de forma bastante tímida.- ¿me la puedo llevar para llevar?
-NO- Ese fue el giro, la amable y linda chica no le grito, pero su tono fue imperativo- ¿Para que la quieres llevar? ¿Tu preferirías que te diera la plata verdad?


Que perversa se escuchaba, parecía que quería descubrir frente a todos al mendigo mentiroso, en sus ojos se podía leer “¿quieres dinero para drogas verdad?”, el pobre hombre se sentó a comer, y pidió un vaso de agua, la dueña le trajo un vaso de algún potaje raro, el mendigo le dijo que no podía tomar nada que tenga soya.

-¿Tu preferirías un roncito? ¿O una cervecita verdad?- Carcajadas, un destello de deseo sexual en los ojos de la dueña, los otros clientes, que eran un grupo de 3 hombres que pasaban los treinta, también reían.
-Yo no tomo alcohol, nunca he tomado alcohol- Respondió de forma solemne el mendigo y la chica le tomo la mano.
-Y yo nunca he mentido- Dijo uno de los hombres del grupo de tres, luego estallo en carcajadas violentas seguido por la dueña del local y todos los otros clientes.
-¿A que se dedica usted señor?-Pregunto el mendigo
-Soy abogado.

La situación era desesperante, reían demasiado, no comer carne los estaba volviendo locos, el gobierno debería penalizar el vegetarianismo además de darle pena de muerte a los veganos de todos los niveles. En medio de tantas risas el viejo pidió permiso para contar un chiste “¿Qué hacen 5 abogados encadenados, torturados, castrados, sin piernas ni brazos en el fondo del mar?” Muchas risas mas, la dueña mira la mendigo con apetito, mientras aprieta sus piernas.

-¿Qué hacen?
-Un final feliz.

Me fui, la idea de una orgía entre vegetarianos no me excitaba, me daba miedo, tal vez debí haber intentado salvar al pobre hombre, pero pensándolo bien tal vez terminara divirtiéndose.

4 comentarios:

Yon Jairo dijo...

Una cagada de risa tu historia, pero los vegetarianos son cheveres (tengo una amiga que lo es).
Me encanto tu blog...al igual que tu esto me sirve para liberar mis perverciones...saludos.

MuSa AnTiSoCiaL dijo...

Asu.. me gusto tu historia

ma.claudia dijo...

jajaja esa historia estuvo bien graciosa!! jajaja...en serio sucedio?? jajaja la vieja miraba asi? no creo eso ya jue tu mente cochina q todo lo ve sexo!...pero bueno pa q te digo q no si,si estuvo bakn! al juin algo chevre jajajaa:D

Sebastian Accorsi dijo...

buenisimo relato